SultanahmetLa península histórica donde se cruzan Bizancio y el Imperio otomano reúne en torno a una misma plaza Santa Sofía, con sus mil quinientos años, la Mezquita Azul y el Palacio de Topkapi. Las cuatro mil tiendas del Gran Bazar quedan a unos pasos para cerrar el día.
Gálata y BeyogluDesde la Torre de Gálata se ve la ciudad entera y el Cuerno de Oro; enseguida, el tranvía nostálgico de la avenida Istiklal te lleva a las calles animadas de Beyoglu. Es el barrio que se convirtió en la cara del Estambul posotomano abierta a Europa.
El Bósforo y DolmabahceEl Palacio de Dolmabahce, construido con esplendor europeo en la última etapa otomana, representa el lugar donde el sultanato se despidió. El crucero por el Bósforo que sale del muelle del palacio permite contemplar la ciudad desde el agua, entre puentes, mansiones ribereñas y dos continentes.
Kadikoy y Fener-BalatCruzando en ferry a la orilla asiática aparecen el paseo marítimo de Uskudar y la vista de la Torre de la Doncella, y después las calles de mercado de Kadikoy y la costa de Moda. En el Cuerno de Oro, las casas de colores de Fener y Balat muestran la textura local y menos conocida de Estambul.